martes, 23 de noviembre de 2010

animales domesticos

Los animales domésticos son pequeños o grandes animales que pueden llegar a ser domesticados por el hombre y, por tanto, convivir con ellos. Cuando pensamos en animales domésticos lo hacemos en perros, gatos, etc., pero también lo son los caballos, las gallinas, etc. porque son animales domesticados por el hombre. Los animales de la granja también son considerados como domésticos.

Dentro de los animales domésticos encontramos los animales de compañía, que son los que los humanos tienen en casa. También son llamados mascotas. Ya sea un gato, un perro, un pájaro o los roedores, las mascotas se convierten casi en miembros de la familia.
Los animales de compañía pueden tener una función útil como el perro guardián o el gato que caza a los roedores, pero hay otros que los tenemos sólo como compañía o entretenimiento, como por ejemplo los pájaros, que nos ofrecen sus dulces y armoniosos cantos. Normalmente, los animales domésticos poseen un efecto positivo en la gente, ya que los miramos actuar con atención y curiosidad.

Los gatos y los perros son animales afectivos a los que les gustan los mimos, las atenciones y jugar. Son los animales más cercanos a la familia y se convierten en un miembro más de la misma. Los roedores, las tortugas y los lagartos son animales más fríos. Son animales de compañía, pero que trasmiten menos sensaciones y que, sobre todo, necesitan menos contacto con el ser humano.
Los peces no se tienen por su utilidad, pero sí por estética ya que existen multitud de peces con multitud de formas y colores totalmente variados.  Además, no son animales ruidosos y necesitan pocos cuidados (dependiendo del tipo de pez y de la cantidad que se tenga).

 Los pájaros domésticos son muy populares por sus cantos y sus variados y vivos colores. Pero debemos aclarar que el canto de un pájaro puede ser muy agradable o muy cansado, depende del tipo de persona que seas. Los insectos raramente son utilizados como animal de compañía. Aunque sí hay a quien le gustan las grandes arañas y las mantienen en un acuario.

Tu animal doméstico debe tener una buena alimentación para estar saludable y ser feliz. Existen productos alimenticios especiales y recomendados para cada tipo de animal de compañía.
Animales de compañía, animales que se tienen por afición o como compañía, habitualmente domesticados y cuidados selectivamente para la convivencia con los seres humanos, como ocurre con los perros, los gatos o los caballos. Casi cualquier animal puede ser de compañía: mamíferos como hámsters o ratones, pájaros como canarios o periquitos, peces tropicales, anfibios como ranas o tritones, reptiles como tortugas o serpientes inofensivas, o incluso insectos como los grillos. Las especies en peligro de extinción no deben considerarse en ningún caso como posibles animales de compañía.
Aparte de su valor como compañeros cariñosos, estos animales también tienen fines útiles como proteger casas y propiedades, exterminar insectos o servir de medio de transporte. Además pueden ser un desahogo emocional para los ancianos o las personas sin hijos. Por añadidura, pueden tenerse por su belleza, rareza o, en el caso de los pájaros, por su canto.
Hoy los animales de compañía suelen comprarse en criaderos, pajarerías o sociedades protectoras de animales en lugar de ser capturados y domesticados. Comprar directamente de un criador tiene la ventaja de que se puede conocer la historia genética del animal. Sin embargo, cabe decir que, al no vender una sola raza o especie, ofrecen un consejo más objetivo sobre la conveniencia de una u otra raza en particular, de acuerdo con las posibilidades y necesidades del cliente. Las sociedades protectoras de animales también son una buena opción para conseguir animales de compañía de todo tipo, ya sea gratuitamente o a un precio simbólico. En cualquier caso, se debe elegir el ejemplar con aspecto más sano y debe exigirse una garantía de buena salud de dos semanas como mínimo. Un veterinario debe examinar al animal justo después de adquirirlo o, si es posible, antes.
Cuando introducimos un animal en casa debemos dejarle tiempo y espacio para que se acostumbre a su nuevo ambiente. Se debe establecer un horario de comidas, limpieza y ejercicio con áreas específicas para cada actividad.
Los nuevos propietarios de un animal de compañía deben llevarlo a un veterinario que examinará si éste tiene alguna enfermedad, congénita o contagiosa, o parásitos e iniciará un programa de vacunas y análisis, además de hacer recomendaciones sobre su cuidado y alimentación. Algunas veces estos animales resultan destructivos o molestos; en estos casos, y bajo recomendación del veterinario, puede consultarse a adiestradores cualificados.
Cuando las circunstancias ya no permitan tener al animal durante más tiempo, éste debe ser llevado a un buen hogar o a una sociedad protectora responsable donde pueda ser dado en adopción o, si es necesario, sacrificado de forma indolora







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